miércoles, 31 de enero de 2018

31.01.18 Una gélida (el agua estaba a 15.5°C; nunca me había tocado registrar esta temperatura dentro de la bahía), mini jornada (7:15 a 9:45h), en la embarcación Mi Última (traté de usar la Piñitas ya que no había neblina ni viento pero al remolque se le desgranó un balero), en la que nada más hubo bichis y sierras (mis vecinos del ejido las estaban esperando) y que cierra la bitácora de enero con muchas, muchas satisfacciones por supuesto, gracias a la benevolencia del Señor; de nueva cuenta había muchos pescadores comerciales (también una embarcación con deportivos), mucha basura, lobos marinos (seguramente no hay mucha comida allá afuera) y muchos, muchos delfines. Cuando salí del agua me puse a desmontar el balero de la masa dañada, actividad que resultó más "traumática" de lo que imaginaba (aunque finalmente logré el cometido), dado que el óxido ha invadido pistas, baleros, tuerca e inclusive la copa externa que sostiene la grasa.


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