13.03.18 Después de una “ventosa” pausa en la que la intensidad del viento no me
permitió “llegarle a mi querencia”, hoy por fin amaneció un poco calmado y
durante la mini jornada (6 a 8h), de este día en la Piñitas, encontré de nueva
cuenta al cardumen de corvinas (se me prendieron 4; 2 se auto liberaron al
subirlas a la lanchita y me traje 2), todas de un buen tamaño (alrededor de los
60 cm), que siguen complaciendo a buena cantidad de amigos ahora que es
cuaresma. Durante los días de ocio previos, he podido valorar en toda su
extensión, la benevolencia del Señor para la manera tan somera en que me atacó
la “culebrilla” (shingles para los
anglofílicos), pues se han documentado casos en los que solo la morfina (es muy
recomendable que en general, adultos que pasen de los 55 años se vacunen),
puede amortiguar los dolores que es capaz de generar el virus herpes zoster; en mi particular
situación, bastó irme al mar para que al menos durante esos lapsos de tiempo,
me olvidara del padecimiento que aunque aún esta latente, ya es manifiesta la convalecencia.
martes, 13 de marzo de 2018
sábado, 10 de marzo de 2018
10.03.18 Por cuarta mini jornada seguida (hoy, de 7:15 a 9:15h), me encontré con
el cardumen de corvinas (saqué 5, todas de tamaño mediano), donde últimamente
han hecho “querencia”; sin embargo y a como se ve el pronóstico para los
próximos días, esta será mi última excursión de pesca consecutiva. La
temperatura del agua y la situación de la marea fue una repetición de lo
ocurrido ayer (aparentemente condiciones no muy propicias para una buena pesca
aunque fue todo lo contrario); lo que sí cambió fue la preferencia en el color
de los señuelos pues los que ayer estuvieron “matones” ahora ni los bichis les
hicieron caso, siendo esta otra razón para respetar la máxima que dice: “Hay
que salir a navegar cuando se pueda”, haciendo caso omiso a otras variables
como son la marea, la luna, la temperatura e inclusive el malestar que produce
el virus de la “culebrilla”.
viernes, 9 de marzo de 2018
09.03.18 Otro día que voy a extrañar
profundamente cuando me muera (obviamente, no deseo que sea pronto pero la
decisión se la dejo al Señor), ya que en esta mini jornada (6:45 a 9:15h), he
sacado las corvinas más grandes de mi “pescadora” vida, (en total fueron 7; una
de ellas de aproximadamente un metro y la otra un poco más chica), con unas cañitas
Shimano de 2 m, habilitadas con carretes Penn 309 que tienen conmigo más de 40
años, que generan un estridente sonido y por consiguiente, cuando suena la
chicharra pone la adrenalina al tope. Al igual que el día de ayer, no tenía
muchas expectativas de lograr buenas piezas ya que el agua sigue muy fría
(alrededor de 18°C) y durante toda la mañana, la marea esta de bajada en forma
muy lenta; pero cuando recién ingresé al agua y puse los señuelos en ella, me
di cuenta de que los peces estaban ávidos ya que inmediatamente se prendieron
peces lagartija, barracudas, bichis y cabrillas areneras (todos los individuos
de estas especies fueron devueltos al agua sin mayores daños).
jueves, 8 de marzo de 2018
08.03.18 Sin muchas expectativas por las condiciones de marea y temperatura del
agua, hoy realicé una mini jornada (6:15 a 9:h), en la embarcación Piñitas que
por lo económica que resulta, la facilidad de su limpieza y la comodidad de
poder echarla al agua sin la ayuda del tractor, se ha constituido en la “joya”
de la afición-pasión-vicio que “padezco” en esta última etapa de mi vida;
contra los pronósticos, las corvinas (hasta “robadas” pude sacarlas), estaban
muy proclives al ataque de los señuelos que puse en el agua y fue así que con
la marea bajando pude atrapar 5 animales, uno de ellos de muy buen tamaño.
Ahora si le “atiné” a los botones de la GoPro y hasta se me olvidó prendida,
gracias a lo cual pude captar el momento en que la cañita, cuando un animal
embiste al señuelo y queda atrapado, se pone horizontal y el carrete comienza a
sonar con estridencia (mi adrenalina se sube al máximo y a Dios gracias, se me
olvida que traigo las secuelas de la fastidiosa “culebrilla”), recordándome el
sentido de mis años dorados.
miércoles, 7 de marzo de 2018
07.03.18 Por fin y después de 3 días
sin “cumplirle” a mi querencia, hoy me decidí a meter la Piñitas al agua y
realizar un corto recorrido (6:15 a 8:45h; ya amanece más temprano y me salí a
esa hora al comenzar a incrementarse la intensidad del viento), donde hubo
amplia variedad de peces (cabrillas areneras, bichis, cochis, toros y peces
lagartija que fueron devueltos al agua sin mayores daños), entre los que
destacaron las corvinas (me traje 3 para la tradicional “cuaresma” de mis
vecinos en el ejido, una de ellas de más de 65 cm), que me produjeron una gran
satisfacción porque las “dolencias” propias de la vejez (la más crítica es el
regreso del virus de la varicela, ahora transformado en la popular “culebrilla”
que me apareció justo después de haber ido a pescar con mi nieto Abe), me
tienen un poco “achicopalado”. Producto de esa desmejora en mi desempeño
intelectual y físico, cuando estaba sacando las corvinas, oprimí el botón incorrecto
de la GoPro por lo que no tuve imágenes adecuadas del evento y cuando llegué al ejido, inmediatamente regalé
las corvinas, por lo que posteriormente tuve que pedir “prestada” la más grande
para tomar la foto. En otro orden de ideas, hoy en la mañana que estaba
visualizando las páginas de los diarios que normalmente leo, me encontré con
una frase del presidente de Rusia que me pareció excelente: “Hablando de pesca,
no podemos ni debemos dejar de exagerar”.
sábado, 3 de marzo de 2018
03.03.18 Hoy le tocó a la Piñahata navegar (hacía más de 8 meses que no se movía
y afortunadamente todo el equipamiento de los motores, radio, combo Garmin,
radar y dirección hidráulica funcionaron satisfactoriamente), dentro de la
bahía en una mini jornada (7:30 a 9:30h) y para no irme solo (es difícil maniobrarla
sin acompañante y más cuando la marea está tan viva como la actual), “se invitó”
mi nieto Abelardo de casi 5 años de edad; inicialmente y después de solucionar
un deficiente funcionamiento del marcador del agua de enfriamiento de uno de
los motores, pusimos a trabajar sendos señuelos Storm, mismos que de inmediato
atrajeron la atención de peces lagartija, toros, bichis y corvinas (todos los
animales los acercó el Abe hasta la lancha y yo los subía para quitarles el
anzuelo, minimizando con ello potenciales riesgos), con las que se entrenó el
pescador en ciernes para beneplácito del abuelo que no cabía de gusto al ver la
satisfacción (y más satisfecho estaba el plebe cuando regaló 2 corvinas a
nuestros vecinos en el ejido), que el maniobrar de las cañitas le proporcionaba
al heredero de la pasión-afición-vicio que me tiene atrapado desde hace ya un
buen tiempo.
viernes, 2 de marzo de 2018
02.03.18 Después de los ventosos días previos, hoy fui a mi “querencia” y puse a
la embarcación Mi Última en el agua (había que abrir la bitácora de Marzo), ya
que debido a la luna llena, tenemos mareas muy vivas que son más manejables
desde la Sea Hunt; la característica de esta mini jornada (7:15 a 10h), fue que
la temperatura del agua estaba por debajo de los 16°C (no recuerdo haber registrado
previamente dentro de la bahía, este valor en toda mi vida), lo que por una
parte y en el ámbito positivo, origina una enriquecimiento de la concentración
de oxígeno en el agua, pero tiene el inconveniente que igual que a nosotros los
humanos, aletarga la actividad y se hace más densa la masa de agua. Así, pude
constatar que a pesar de que en el profundímetro se visualizaban gran cantidad
de peces, solo las barracudas, toros y bichis (estas especies y con la venia
del Señor, bastaron para cumplir el propósito de calentar mis músculos y viejos
huesos), estuvieron proclives a embestir los señuelos que les ofrecí en esta
gélida mañana.
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