jueves, 6 de agosto de 2026

06.08.26 Esta mañana, la marea estuvo subiendo lentamente, no se esperaba aire intenso y el cenit de la luna coincidía con la salida del sol; con estos parámetros positivos y con los buenos resultados de ayer, me decidí gestionar mis últimas vetustas energías para realizar una “mañanera del mar” por la escollera cercana al club náutico. Lo que no auguraba el pronóstico era la gran cantidad de jejenes que merodeaban en la zona y que inclusive se me iban por el tracto respiratorio con cada inhalación, tampoco preveía la gran cantidad de basura antropogénica que estaba presente en el agua (estuve más de 40min tratando de liberar la propala del motorcito Suzuki, de un cabo de polipropileno que se le enredó firmemente), ni la turbidez que impedía visualizar los señuelos más allá de un metro y que hacía que solo los bagres fueran capaces de detectarlos con sus barbillones quimio sensoriales. 



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