martes, 30 de agosto de 2022

30.08.22 Aunque me había “despedido” del presente mes, hoy fui al náutico (7 a 8:30h) y puse en el agua a la embarcación Piñitas, con tan buena suerte que me encontré a los pargos juveniles que siguen dándose un festín con el camarón (a la mayoría de ellos se les notaban las “barbas” del crustáceo que le salían del hocico) y con tan mala suerte que dentro de la bahía, está una mancha de aceite de gran tamaño, impidiendo la penetración de la luz a la masa de agua y por consiguiente, restringiendo la fotosíntesis, además de que disminuye el intercambio de gases en la superficie. Muy triste “mañanera” que trae a colación la frase: El Señor perdona siempre, el ser humano algunas veces, la Naturaleza nunca.



jueves, 25 de agosto de 2022

25.08.22 Con la excusa de que probablemente, en los próximos días se presente mal tiempo, hoy me acompañaron los Abe’s (hijo y nieto), al Farallón y aunque no hubo gran cantidad de “piques”, el Abe nieto puso en práctica lo aprendido en esta afición-pasión-vicio; además, el Señor nos permitió disfrutar de los espectaculares brincos de los marlines rayados y del ritual de reproducción de las caguamas. La jornada estuvo agobiante por el calor, tanto de la superficie del agua (31°C), como del ambiente (34°C) y por el oleaje que si bien no era muy alto, la frecuencia de la cresta lo hacía molesto, por lo que terminé bastante cansado y listo para tal vez con esta nota, cerrar la bitácora del presente mes.




miércoles, 24 de agosto de 2022

24.08.22 Una mini jornada “mañanera” (6:45 a 8h), en la que encontré muy turbia (y muy caliente; 31°C en la superficie), el agua que estaba entrando a la bahía de Topolobampo; sin embargo, el Señor me guio hasta el sitio donde los pargos sarteneros y los roncachos (todos los peces fueron regresados indemnes ya que todavía tenemos dorados en el congelador), se estaban dando un festín con camarón (regurgitaban el crustáceo al salir del agua), por lo que espero será una buena temporada para los pescadores comerciales.




lunes, 22 de agosto de 2022

22.08.22 Sintiéndome mejor de los achaques propios de la tercera edad, hoy pude acompañar a mis hijos Abelardo y Alejandro, así como a Ricardo y Abelardo (nietos), en otra jornada al Farallón y aunque según dicen, los peces no estaban tan activos como el día previo, el Señor se las arregló para que los nietos practicaran sus habilidades pues hubo captura de dorados y toros, así como avistamiento de delfines y hasta un marlín juvenil que hizo al menos 12 espectaculares saltos frente a la embarcación Pa’ntonces. Sin embargo, no todo transcurrió sobre miel y hojuelas ya que Ricardo se sintió un poco mareado y hubo que medicarlo (por eso no salió en la foto) y se la pasó dormido la mayor parte de la jornada.



21.08.22 Este fue un día en el que mis hijos José Carlos, Abelardo y Alejandro, así como mis nietos José Carlos y Abelardo (yo no pude ir por un dolor maxilar), se fueron al Farallón en la embarcación Pa’ntonces, con tan buena suerte y gracias a la benevolencia del Señor, que se encontraron con un cardumen de dorados con el que los nietos practicaron sus habilidades para la pesca. A mi me dio mucho gusto cuando escuché su narrativa y el entusiasmo que manifestaron por la captura de los animales, por lo que tengo la sólida esperanza y convicción de que van a continuar a lo largo de su existencia, sumergidos en este sano vicio-pasión-afición que tanto practica el “abue Abe”, que es como ellos me identifican.



viernes, 19 de agosto de 2022

19.08.22 Tal como estaba planeado, hoy realicé una mini jornada (6:30 a 9h), pues lo señalado por el pronóstico se cumplió cabalmente; hizo poco aire, la lluvia estaba muy esporádica (disfruté de un magnífico arco iris), el sol radiante y candente (fue el principal motivo por el que me retiré del “campo de batalla”) y los peces muy variados (pargos, un mero juvenil, corvinas, cabrillas pimienta, roncachos, bichis y cochis) que por supuesto, fueron regresados a su hábitat sin mayores daños. En San Carlos visualicé una familia de mapaches que hurgaban entre las piedras de la zona intermareal, sin que mi presencia los ahuyentara, situación que aunado a la gran variedad de la ictiofauna, me motiva a exclamar ¡Señor, como voy a extrañar esto cuando me vaya!


jueves, 18 de agosto de 2022

18.08.22 Otra mini jornada mañanera (6:30 a 7h), interrumpida por el mal tiempo (lluvia y viento), con el agua muy turbia por los escurrimientos reiterativos de las recientes precipitaciones; sin embargo, la intervención del Señor hizo que ahora sí encontrara los pargos (y también muchos bichis), para que sonaran las chicharras de los carretes Okuma. Obviamente, todos los peces se regresaron indemnes al agua y aunque fue muy corto el tiempo que pude disfrutar de mi acendrado vicio-pasión-afición, logré satisfactoriamente cansarme de tal suerte que si el Señor lo permite, mañana (aparenta que disminuirá la intensidad del viento), iré de nuevo a “bañarme” en la lluvia.